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Por qué tus pies hablan? Por Karen Ball

2019-06 03 Newsletter  Por qué tus pies hablan? Por Karen Ball

 

Si te estás preguntando por qué tus pies hablan a medida que envejeces, la AARP tiene mucho para informar de los estudios que cosechó para un Artículo reciente.

El artículo comenzó con el relevamiento de que el 24% de las personas mayores de 45 años sufren dolor en los pies. A los 70 años, ese número está más cerca del 50%. Eso significa que la mitad de la población adulta vive con dolor en los pies! ¡Ay! Según los autores, éstas son algunas de las razones:

• A medida que envejecemos el flujo de sangre hacia los pies disminuye, lo que puede empeorar cualquier problema. Como ejemplo, que menos sangre fluya a un tendón contribuyendo a producir tendinitis.

• El crecimiento de las uñas es más lento y hay una mayor debilidad en el sistema inmunológico lo que puede producir hongos en las uñas, pie de atleta y/o piel agrietada. En el momento en que llegamos a finales de los 60 y 70 años de edad, la piel se adelgaza y las almohadillas de grasa de la parte inferior de los pies también se vuelven más delgadas.

• Si tienes problemas de movilidad, tales como agacharte y poder llegar a tus pies, se hace más difícil mantener la adecuada higiene, lo cual puede exacerbar otros problemas.

• Para cuando cumplimos 70 años de edad, nuestros los pies necesitan el doble de estimulación para que el Cerebro los registre. ¿REFLEXOLOGÍA PARA TODOS?

 

Algunos consejos de los autores de AARP:

• Compruebe el tamaño de su zapato. Hasta el 72% de las personas usa zapatos que no le quedan bien. Esto está vinculado al desarrollo de callos, juanetes, dedos contraídos y dolor de pies. La razón de esto es que a menudo la gente piensa erróneamente que su tamaño del zapato se determina y se fija una vez que han llegado a la edad adulta. ¡Incorrecto! La gravedad hace que nuestros arcos caigan, con lo cual se produce un alargamiento del pie. Compruébelo cuando salga a hacer su próxima compra de zapatos.

• Antes de levantarse por la mañana, levante una (o ambas) piernas en el aire y haga 20 círculos de tobillo en una dirección y luego en otra. Repita con la otra pierna. Haga sus círculos tan grandes como pueda, y despacio. Hágalo cada mañana antes levantarse.

·  Vaya descalzo tan seguido como pueda - especialmente en las superficies de tierra. Los pies en zapatos todo el día están privados de la estimulación sensorial que necesitan para ayudar a su cuerpo a moverse.

·  Haga ejercicios descalzo como rodar una pelota de tenis bajo sus pies todas las noches o usar separadores de dedos mientras mira televisión.

 

¡Cosas simples que pueden hacer una GRAN diferencia!

Reimpreso con permiso: Academy of Ancient Reflexology, San Agustín, Florida, EE.UU.    

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