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LA CIENCIA DICE QUE EL SILENCIO ES VITAL PARA EL CEREBRO Por Azriel ReShel

 

LA PRUEBA DE QUE EL RUIDO DUELE Y EL SILENCIO CURA

 

El valor del silencio es percibido por todos en algún momento en su vida. El silencio es reconfortante nutritivo y acogedor. Nos abre a la inspiración, nutre la mente, el cuerpo y alma. Mientras tanto, la locura de los ruidos del mundo está ahogando nuestra creatividad, nuestra conexión interior y obstaculizando nuestra capacidad de resistencia. La ciencia ahora está mostrando que ese silencio puede ser justo lo que necesitamos para regenerar nuestros cerebros y cuerpos agotados. Los estudios demuestran que el ruido tiene un poderoso efecto físico sobre nuestros cerebros, causando elevados niveles de hormonas de las llamadas del estrés. El sonido viaja al cerebro como señales eléctricas a través del oído. Incluso cuando estamos durmiendo estas ondas sonoras hacen que el cuerpo reaccione y active la amígdala, la parte del cerebro asociada con la memoria y la emoción, conduciendo a la liberación de hormonas del estrés. Entonces, vivir en un entorno constantemente ruidoso te causará niveles extremadamente altos de estos hormonas nocivas.

 

Curiosamente, la palabra ruido se dice que viene de la palabra latina nausia, (disgusto o náusea) o la palabra latina noxia, que significa Daño, daño o lesión. El ruido ha sido vinculado a la hipertensión arterial, enfermedades del corazón, tinnitus y la pérdida de sueño. Todos hemos experimentado los

efectos perjudiciales de la contaminación acústica. El ruido excesivo puede ser una gran afrenta para

los sentidos físicos. Hoy, cada vez más la gente se identifica como altamente sensible e incapaz de funcionar en ambientes caóticos y ruidosos. Pero ahora la ciencia tiene la prueba no solo de que el ruido duele, sino también de que el silencio cura.

 

Los estudios demuestran que el ruido causa estrés y  hormonas se liberan en el cerebro.

 

 

Los efectos del silencio

 

En 2011, la Organización Mundial de la Salud. (OMS) examinó y calificó la salud en Europa. Llegó a la conclusión de que 340 millones de habitantes de Europa occidental (aproximadamente la población de los Estados Unidos), fueron perdiendo un millón de años de vida sana cada año, debido al ruido. La OMS también dijo que la causa raíz de 3.000 muertes por enfermedades del corazón fue debido al ruido excesivo.

Un estudio publicado en Psychological Science por el profesor Gary W. Evans de la Universidad de Cornell, mostró los efectos que causaba el ruido del aeropuerto de Munich, sobre los escolares asistentes a un colegio cercano. El estudio mostró que los niños expuestos al ruido habían desarrollado una respuesta al estrés la cual hacía que ignoraran el ruido. Encontró que los niños ignoraban el ruido dañino del aeropuerto, junto a otros ruidos más, como el habla.

 

Éste estudio está entre los más fuertes y es probablemente la prueba más definitoria de que el ruido, incluso en niveles que no producen ningún tipo de daño auditivo, causa estrés y es perjudicial para los seres humanos.Profesor Gary Evans

 

Los científicos no se propusieron estudiar activamente efectos del silencio, sino que en su lugar descubrieron sus beneficios por accidente. El silencio comenzó por primera vez a aparecer en la investigación científica como un control o línea de base, contra la que los científicos comparaban los efectos del ruido o de la música. El médico Luciano Bernardi estudió los efectos fisiológicos del ruido y la música en 2006, haciendo un sorprendente descubrimiento. Cuando los sujetos de su estudio fueron expuestos a los tramos aleatorios de silencio entre el ruido y la música, experimentaron un efecto poderoso. Los dos minutos pausa fueron mucho más relajantes para el cerebro que la música relajante o el silencio más prolongado que estaba en su lugar, antes de iniciado el experimento.  De hecho, las pausas en blanco "Irrelevantes" de Bernardi, se convirtieron en el aspecto más importante del estudio. Una de las llaves de sus hallazgos fue que el silencio es aumentado por contrastes.

 

El cerebro reconoce el silencio y responde poderosamente.

 

Muchos profesores y practicantes de meditación pueden dar fe de esto y los maestros espirituales aconsejan a sus estudiantes, tomar frecuentes pausas meditativas durante todo el día. Aunque podamos pensar en el silencio como una falta de aporte, la ciencia dice otra cosa. El cerebro reconoce el silencio y responde con fuerza.

 

Una investigación posterior hecha por la Duke University Regenerative Biologist, Imke Kirste, descubrió  que dos horas de silencio al día promovía el desarrollo celular del hipocampo, la región del cerebro relacionada con la memoria y los sentidos.

 

Tomándose el tiempo para desconectar.

 

Según la Teoría de la Restauración de Atención., cuando estás en un entorno con niveles más bajos de información sensorial, el cerebro puede "Recuperar" algunas de sus habilidades cognitivas. Con nuestro mundo digital, nuestros cerebros tienen menos tiempo para desconectarse. Estamos constantemente procesando enormes cantidades de información. La investigación ha demostrado que las constantes demandas de atención de La vida moderna están ejerciendo mucho estrés sobre nuestra corteza prefrontal: la parte del cerebro responsable de tomar decisiones, de resolver problemas y más. Cuando pasamos tiempo sólo en silencio, nuestros cerebros pueden de relajarse. y liberar esta constante exigencia de atención.

Los investigadores encontraron que el silencio ayuda a las nuevas células a transformarse en neuronas, e integrarse en el sistema y ​​que cuando experimentamos silencio, nuestros cerebros son capaces de trabajar mejor, entendiendo nuestro ambiente interno y externo. De ésta manera, podemos dar sentido a nuestras vidas y ganar perspectiva, algo vital para nuestro bienestar general.

 

El silencio alivia el estrés y la tensión en el cerebro y el cuerpo.

 

Mientras que el ruido crea estrés, el silencio alivia el estrés, la tensión en el cerebro y en el cuerpo. El silencio reabastece y nutre nuestros recursos cognitivos. El ruido nos hace perder concentración, capacidad cognitiva, disminución de la motivación y del funcionamiento cerebral (respaldado por la investigación sobre los efectos de ruido), pero los estudios muestran que invertir  algo tiempo en silencio puede restaurar asombrosamente lo que se perdió por la exposición al ruido excesivo. Los antiguos maestros espirituales han sabido esto todo el tiempo; el silencio cura, el silencio nos lleva profundamente a nosotros mismos, el silencio equilibra el cuerpo y la mente. Ahora la ciencia dice la misma cosa.

Los beneficios curativos de la naturaleza y la quietud están bien documentados, pero ahora podemos agregar a esta búsqueda de salud y bienestar, la nutrición de nuestros cerebros. La simple, aun antigua experiencia de silencio, podría ser el bálsamo curativo que necesitamos para sofocar nuestro loco estilo de vida moderno.

 

El silencio es un espacio vacío. Ese espacio es el hogar de la mente despierta. - Buda

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